Entre el 3 al 6 de junio hemos festejado nuestras fiestas patronales. Las medidas de aislamiento social limitaron la participación en las celebraciones, pero no nuestra fe y alegría ante Jesús Eucaristía, fuente y culmen de toda la vida cristiana.
A lo largo del triduo patronal nuestro párroco, padre Pablo, nos hizo reflexionar en la eucarística como pan de esperanza, de fe y de caridad. Finalmente, nuestro arzobispo, monseñor Carlos Ñáñez, nos mostró el cuerpo de Cristo y Sangre como la revelación plena del plan de salvación de Dios para el hombre, del cual el antiguo culto era un pálido reflejo.
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